domingo, 12 de febrero de 2017

Lo tostado de las galletas



Un hombre cualquiera se siente un apátrida en pleno barrio de las embajadas entre blandientes banderas y trajes de raya diplomática.

Las embajadas son suelo patrio para ayuda, salvaguarda y defensa de sus nacionales en tierra extraña. En ellas están vigentes sus leyes, costumbres, gobierno y lengua, haciendo patente aquella máxima de "hogar dulce hogar". Y eso fue lo que debieron pensar los Reyes Católicos al crear la primera misión diplomática permanente en el Vaticano. El origen de los intereses diplomáticos derivaron en las embajadas, consulados, high commision, nunciaturas y las republicanas legaciones. En el caso de Isabel y Fernando les sirvieron para  la reconquista de Granada, el reparto de las Indias colonizadas y la victoria contra el Turco en Lepanto. Lo único que las embajadas no pueden importar es el clima. Así, las embajadas asentadas en la península ibérica deben cuidarse para no emborracharse de sol, como le ocurre a la nórdica idiosincrasia danesa, según la curiosa campaña lanzada por el gobierno de Copenhague

Costuras de mantequilla, un hombre cualquiera


Desde el balcón, el embajador, John Nielsen, pide auxilio a voz en grito con este mensaje: ¡Ayude a un danés!. El llamamiento del gobierno de Lars Løkke Rasmussen, en voz del embajador, suplica a los españoles que eviten que los daneses se torren al sol, como si no hubiera mañana. El mensaje está acompañado por una imagen de patrióticos daneses rojiblancos por las quemaduras solares combinadas con su pálida tez.  Lo mediático de las campañas debería utilizarse. Así, el departamento de marketing de los fabricantes de unas conocidas galletas danesas y del producto complementario, sus prácticos costureros de chapa azul deberían salir apresurados a favor de la campaña dermatológica; "Practica un moreno saludable, tostado al punto de la galleta danesa". Incluso, el gobierno podría haber utilizado a su bañista más conocida la sirenita de Copenhague como reclamo para evitar las quemaduras

Y así un hombre cualquiera se presenta al embajador como asesor playero con un proyecto de sombrillas, cremas solares y gafas solares especializadas para el blanco danés.

Noticia de la entrada: ¡Ayude a un danés!

No hay comentarios:

Publicar un comentario