lunes, 30 de junio de 2025

Lo concedido de los deseos

 Un hombre cualquiera desenvuelve la bandeja con la tarta, la corona con las velas y enciende los anhelos por alcanzar.

Al final del pasillo el bullicio se vuelve jolgorio ante la llegada del pastel. Las velas se reflejan en los deseos de sus acuosos ojos. Una llama que arde hasta teñirse en su mirada de miel. Dulce, florida y aliviante. Una desafinada coral pone su empeño por la causa. Y tras los aplausos… el silencio. Ojos cerrados. Mirada al interior. Y un soplido lento y pacífico convierte las llamas en fumata blanca. Deseo concedido, sin fecha, pero sin pausa.

Lo redondo de la cifra de las velas descansa entre sus dedos, que aún notan los rescoldos del incendio. Ella sabe que esa es una buena señal. El fuego purifica, hace renacer y da fuerza para disfrutar. Los iniciales acordes que emanan del altavoz le permiten observar unos segundos. Mientras los invitados danzan y ríen de una felicidad en un presente plural y en directo. Una suerte de tenerles y de que le tengan en sus vidas.

Y así un hombre cualquiera retrata lo celebrado entre sueños y pijamas

martes, 24 de junio de 2025

Lo ansiado de las señales

Un hombre cualquiera escribe sus deseos con buena letra y con fecha de caducidad.

El fuego se agazapa en el bolsillo. La madera se apila en el suelo. Y el atardecer se anochece en el horizonte. Todos acuden con el ansia de la tradición. Y, en concreto, el joven Juan acude expectante y nervioso con sus deseos manuscritos y sus esperanzas palpitantes. Los sueños de las próximas noches de verano dependen de la magia que emane de lo que hoy ocurra.

Las pupilas reflejan el chisporroteante encendido de la hoguera, que acalora el ambiente y prende la mecha de lo deseado. Lo flambeado de la llama se calma por unos segundos, hasta que la madera se envuelve en lo purificador del infierno. El angelical rostro de Juan, barbado para disimular los años e inocente ante la frontera de la madurez, disimula con una sonrisa el tembleque de conseguir sus aspiraciones. Al otro lado de la anaranjada lumbre, su deseo se materializa en una melena rubia, una geografía curvada y una azulada mirada en la que zambuillirse. Aquella señal le hace a Juan rebuscar su deseo redactado para arrugarlo antes de quemarlo. Casi sin alcanzar las ascuas, la llama devora el deseo para purificarlo en ceniza y humo. Al alzar su vista al frente, sus miradas se conceden su primer amor de verano. Acalorado, imborrable y frugal.

Y así un hombre cualquiera lee lo incaducable de la eternidad con una letra ilegible.

domingo, 15 de junio de 2025

Lo abanderado del arcoiris

Un hombre cualquiera observa el balcón de Gloria y María abanderado de arcoiris sin caducidad por el marketing y el calendario.

La ventana entreabierta emite las risas y el júbilo de Vera y sus mamás. Más allá del arcoiris parecen habitar los momentos que llenan el álbum de recuerdos. Y, también, un aroma de domingo a churros recién llegados de la glorieta de Marqués de Vadillo. Los que ha comprado María. En el salón le esperaba una sorpresa mayúscula. Gloria había dado un gran paso en su madurez. Le había legado a Vera su colección de peluches de Barrio Sésamo y formarían parte, a partir de entonces, del acolchado paraíso de cojines y muñecos de la habitación de Vera. Pero antes de facilitarle aquella valiosa herencia, han creado una performance en el salón para sorprender a mami.

Primero sentaron a los muñecos en el sofá por colores. Un pantone mullido en technicolor. Después Gloria le pidió a su pequeña que se fijará en la bandera del balcón. Y, por último, fueron cogiendo por las manos a los muñecos que compartían tonalidad. Rojo, naranja, amarillo, verde, azul y morado. Al conseguirlo ambas se miraron y se rieron cómplices de aquel izado improvisado de valores. El cascabel del llavero de mami les advirtió de su llegada y se sentaron a cada lado de los muñecos con la preparación necesaria para gritar: ¡Sorpresa! María, asustada por el vocerío abrió los ojos y se abrazó al engrasado desayuno dominical. Unos segundos para observar y entender lo que sus ojos tenían frente así. Los conceptos fueron encajándose. El regalo a su hija, el recuerdo a su lucha y el futuro a su presente. Libertad, igualdad y fraternidad.

Y así un hombre cualquiera reduce sus prisas para imaginar las vidas que abanderan balcones con el izado de arcoiris.


Una iniciativa para mostrar el orgullo del barrio sésamo..

lunes, 2 de junio de 2025

Lo inconfundible de los extraordinarios

Un hombre cualquiera tiene la innata capacidad de toparse con humanos extraordinarios y hombres inconfundibles entre los veraniegos atardeceres sobre las Médulas y las otoñadas pintorescas de El Bierzo.

Las imágenes crean recuerdos, evocan lugares e inmortalizan personas. Esta afirmación define al retratista de vivencias. Y, la verdad, la vida es el instante en que un abejorro liba el aromático licor de una rosa. La vida es el punto exacto de maduración de las uvas entre los cuidados sarmientos. La vida es un fotograma de Marlon Brando en una mansión de gángsters. La vida es el vuelo de un cuervo sobre una novela de Edgar Allan Poe. La vida es una ola que te hace perder la visión que tenías hasta ese momento. La vida es…

Una botella de godello recién descorchada para conversar sobre lo divino y lo humano, lo inmaterial y lo artesanal. Y seguir hablando hasta que los fuegos artificiales se conviertan en estrellas fugaces sobre el Sil o que el amanecer asombre a la atalaya hecha de Encina. Al final las palabras imprimen álbumes sonoros de divertidas risas escandalosas, emocionados discursos volantes, el dulce tintineo de la cuchara en el tiramisú, el rasgado vuelo de una firma, el horripilante grito de una sirena varada, el bravo bullicio pantagruélico, el descansado silencio cacereño en la hora de la siesta, el taconeo de los hielos contra el jengibre, el baile de naipes en la partida, una graciosa nota desafinada en el karaoke o, por ejemplo, el presionado click de la cámara de fotografía para alcanzar la ansiada eternidad.

Y así un hombre cualquiera hace hueco en la estantería para nuevos álbumes que retratan lo inconfundible de los extraordinarios.

Y aquí se reúne lo inconfundible de los extraordinarios:

El mafioso polaco

El tertuliano de las antípodas

El buenhumorado sureño

El arquitecto de utopías

El sosegado rebelde

El dueño del bigote

El fan de los festivales

El compositor de los vuelos

El coleccionista de cómics 

El mañoso baturro

El concienciado rebelde

El viajero céltico