domingo, 23 de febrero de 2025

Lo residual de la historia

Un hombre cualquiera rebusca en las papeleras de la Historia para encontrar pequeños tesoros escondidos.

Las inescrutables casualidades de la vida pueden evitar que estés presente en cualquier hecho que pueda rellenar los libros de texto de Historia; o te pueden situar en todos los eventos históricos contemporáneos, como a la familia Alcántara de Cuéntame. Cómo por ejemplo, un operario del ayuntamiento de Madrid que acude a realizar sus rutinarias tareas de limpieza y recogida de basuras. Una labor invisible, pero imprescindible, que comienza a media tarde para agazaparse, después, a la sombra de la noche.

Aquel 23 de febrero, treinta y tres minutos después de la llegada de los tricornios al Congreso, Paco García entra a las instalaciones municipales para preparar la maquinaria de la recogida de residuos, mientras la ciudad somnolienta, un lunes cualquiera, se prepararía para planchar la oreja. Aunque esa noche, las arrugas del pabellón auditivo se atrincheraron tras los transistores para luchar contra lo radiado de las pesadillas. El averiado dial del camión evade a Paco de los miedos colectivos. Los disparos en las cornisas del hemiciclo, los tanques en las calles de Valencia o los nervios en las estancias de Zarzuela. Ya entrada la madrugada, Paco alcanza, al final de un camino asfaltado, los últimos contenedores. El metálico ruido de sus tareas brama en plena oscuridad hasta recuperar el silencio al calarse su vehículo. Y, entonces, unos gritos le frenan de arrancar nuevamente. Mira al frente y varias ventanas del edificio que tiene delante se encienden. Las medidas de seguridad le impiden saciar su curiosidad y arranca para seguir con su recorrido. Dentro del palacio, la reina alterada por la situación y autosugestionada por los ruidos cree que atacaban su real casa. Un recuerdo desbloqueado de otro lugar y otro tiempo; cuando los coroneles dictaron el exilio de su hermano Constantino del Olimpo griego.

Y así un hombre cualquiera entiende que, a veces, los tesoros se traspapelan entre los documentos clasificados.


miércoles, 19 de febrero de 2025

Lo inolvidable de las estampas

Un hombre cualquiera celebra la amistad que madura desde la infancia y que perdura en el calendario.

Y en el cuaderno de bitácoras que sirve de mapa vital para volver a recordarse sin importar el número de décadas compartidas. El tiempo imprime creativas estampas cosidas por las manecillas del reloj. Una tortuga gigante entre pupitres recién estrenados. Un león llamado Felipe rodeado de poemas. Un barco lleno de cámaras para inmortalizar una ciudad con calles construidas de agua. Un huerto florecido de alegres girasoles en pleno verano. Una postal con acento italiano repleta de aventuras de la Dolce Vita

Pero, además, los coloridos hilos repintan el sepia de las estampas con cada reencuentro. Un discurso adornado de lentejuelas para reflejar la felicidad. Una princesa rusa, Kira Romanov, bailando al ritmo del mismísimo Elvis. Un vestido blanco para anillar el futuro. Una acolchada carroza de pañales de regalo de bienvenida. Y, obviamente, una impuntual quedada, como si nunca pasara el tiempo.  

Y así un hombre cualquiera no cuenta prendidas velas sobre la tarta, sino inolvidables momentos sobre la memoria.

viernes, 14 de febrero de 2025

Lo anhelado de los viernes

Un hombre cualquiera descubre que ha llegado a la tarde del viernes.

La tarde del viernes es un viaje a casa para disfrutar en familia. La tarde del viernes es una conversación con álbumes de fotos, anécdotas y palomitas. La tarde del viernes es la libertad de todo un fin de semana por delante sin prisas. La tarde del viernes es un plan improvisado que se convierte en inolvidable. La tarde del viernes es una casa recién estrenada con vistas al futuro. La tarde del viernes es canturrear una canción y acabar bailando en plena calle. 

La tarde del viernes es un amanecer sin despertador para retozar sin urgencias ni prisas. La tarde del viernes es abrazarse sin fecha de caducidad. La tarde del viernes es ese momento mientras los turistas se van y disfrutas de vuestro presente. La tarde del viernes es un paseo en bicicleta al aterdecer. La tarde del viernes es, sin duda, recaudar recuerdos por el interés de vivir extraordinarios momentos en la pacifica cotidianidad, junto a la soñadora en pijama.

Y así un hombre cualquiera espera ansioso la celebración del 14 de febrero, como si fuera la tarde del viernes

sábado, 8 de febrero de 2025

Lo señalado de los caminos

Un hombre cualquiera entiende que la felicidad está desperdigada por el mundo en recuerdos, lugares y, especialmente, en personas.

¿Cómo encontrar la felicidad? Pulgarcito dejaba migas de pan. Los peregrinos buscaban flechas amarillas. Los romanos diseñaban calzadas. Y hay quien recaudaba palillos para encontrar y marcar en el mapa los caminos que llevan a la felicidad. Un mapa del tesoro que lleva a personas inolvidables, llega a lugares disfrutados o rescata recuerdos eternos. Y todos ellos vienen a la mente con una inapreciable sensación del día a día que los puede evocar de repente. El refrescante sabor de una cerveza. Un lluvioso día de paraguas. Un esperanzador ‘malo será’ de una conversación. Un retrovisor cerrado del coche. Unas imprevistas plumas de pato. Una palabra compartida de un discurso. Una fotografía enmarcada de regalo. O un nombre oriundo de los Ancares.

Quizá esos palillos son picas o señales para volver a andar los caminos y volver… Volver a encontrar incógnitas dibujadas en los rostros. Volver a encontrarse con menos juventud y más experiencia entre los pupitres. Volver a encontrarse con pacíficos guerreros de Xian. Volver a encontrarse bajo el vuelo del botafumeiro con las huellas bien amarradas en la tierra. Volver a encontrarse con los aires de Eire en plena leira. Volver a encontrarse entre nupciales templarios de leyenda. En fin… sea como fuere y sea donde se pueda, volver a encontrarse para atesorar más palillos y ampliar los caminos que rezuman felicidad.

Y así un hombre cualquiera emprende planes para crear más recuerdos, descubrir nuevos lugares y reencontrarse con las personas de siempre.