lunes, 2 de marzo de 2026

Capitulo XIX: Lo inconfundible de las extraordinarias

Un hombre cualquiera se encuentra con humanas extraordinarias y mujeres inconfundibles entre los toboganes de Comillas y las vueltas al mundo.

Aprovechar verdaderamente la vida, sólo se consigue al discurrir por manantiales, nadar por afluentes y conocer los secretos de los ríos. Esta afirmación emana de la biografía de la reportera acuática. ¡Grabadora en play y estilográfica sobre el cuaderno! Aprovechando que el Aliste pasa por Fonfría, inmortaliza recuerdos de murales sobre el horizonte, moderniza los finales clásicos para los cuentacuentos infantiles y resuelve los mapas del tesoro entre recuerdos escondidos en lo atestado del desván. Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, unos invisibles cascos resuenan ininterrumpidamente en su mente. Un ecléctico hilo musical con aire vintage de un vinilo, de unos cassettes ochenteros con rebobinador de bic cristal o de una lista de reproducción con artistas relacionados de Spotify. Aprovechando que el Spree pasa por Berlín, colorea los semáforos de verde esperanza, narra la cotidianidad con soniquete radiofónico y detiene el fascismo con sus progresistas ideas labradas en el hormigón de Eisenman. Aprovechando que el Manzanares pasa por Madrid, acampa al calor de las tribus del barrio, se embarca en afables viajes sobre el mar de China Town y brinda por las vivencias compartidas con su equipo sobre el césped.

Y siempre fluye sin dejarse llevar por la corriente. Su capacidad para improvisar se nutre de su experiencia en las tablas. Y de la madera de quién le acompaña para convertir las virutas en confetti, las lentejuelas en huellas y la maternidad en pluralidad. No hay nadie mejor que Lea la vida con instinto periodístico, mentalidad igualitaria y ayuda solidaria. Y, desde su atalaya, el horizonte se dora al atardecer para dibujar el skyline sobre las copas de los madroños y los banderines de la calle del oso.

Y así un hombre cualquiera entiende que el trazado del cauce se inscribe por la buena letra que rubrica la reportera acuática.

¿Recuerda más extraordinarias inconfundibles?

Capítulo I: Fílmica norteña

Capítulo II: Mecenas del Quijote

Capítulo III: Forzuda equilibrista 

Capítulo IV: Alumbrante de historias 

Capítulo V: Soñadora en pijama

Capítulo VI: Aventurera de las siestas

Capítulo VII: Irónica politóloga

Capítulo VIII: Conversadora berciana

Capítulo IX: Sonriente comunicóloga

Capítulo X: Teniente con rizzo

Capítulo XI: mademoiselle del vestido burdeos.

Capítulo XII: Embajadora de la city

Capítulo XIII: Narradora de vivencias

Capítulo XIV: Guerrera de los Ancares

Capitulo XV: Venerable camarada 

Capítulo XVI: Intérprete del Cueto

Capitulo XVII: Fotógrafa de canciones 

Capitulo XVII: Ebanista de Celedón


lunes, 23 de febrero de 2026

Lo imperceptible de la historia

Un hombre cualquiera investiga lo imperceptible que se agazapa entre las narraciones de los libros.

Las inescrutables casualidades de la vida pueden evitar que estés presente en cualquier hecho que pueda rellenar los libros de texto de Historia; o te pueden situar en todos los eventos históricos contemporáneos, como a la familia Alcántara de Cuéntame. Cómo por ejemplo, el inocente juego de niños entre las preocupaciones de los adultos. Un niño imaginando escenarios fantásticos en el despacho de su padre. El imaginario infantil puede construir castillos sobre las nubes, bailar elefantes sobre telas de araña o adivinar sombras chinescas sin caverna, ni Platón.

Aquel 23 de febrero, treinta y tres minutos después de la llegada de los tricornios al Congreso, Felipe jugaba absorto de lo que estaba ocurriendo, junto a su amigo Verde. Ambos ataviados con el uniforme de marineros sobre el sofá. A la sazón, un galeón de la Grande y Felicísima Armada que acabará por atracar en la pérfida Albión y cambiar aquella histórica derrota, por una victoria que cambie el devenir del pasado. Al mismo tiempo, otros armados y, supuestamente, “invencibles” guardias civiles estaban atrincherados, tras los leones del Congreso, a la espera de las negociaciones de las capitanías generales y de un utópico gobierno de concentración. ¡Vaya semana! Pensó aquel infante, recopilando palabras de los adultos. Un golpe de estado tambalea a la joven democracia, la abuela Federica se muda al reino de los cielos y la Armada Invencible vuelve a perder en el juego de un joven príncipe Felipe. El mismo que se duerme sobre el sofá, junto a Verde; el amigo invisible que le acompañó en las aciagas horas en que los transistores ondeaban sobre un mar picado y furioso, bajo unas oscuras nubes con forma de tricornio…

Y así un hombre cualquiera entiende que, a veces, la imaginación es la única que te rescata de la cruel realidad.