domingo, 10 de septiembre de 2017

Lo bochornoso de la política



Un hombre cualquiera busca en la cartelera 'Estiu 1993' para despedir la estación estival, en medio del bochorno político, atrincherado en las butacas.

De camino al cine las calles se empapelan con carteles sobre la independencia y, en plena Plaza de España, un grupo de voluntarios entregan papeletas con el "si" a la separación. Se nota en cada rutina del día a día como la sociedad está impregnada por la bronca política. A la puerta del cine un grupo de exaltados se manifiesta contra que una película catalana sea la representante de la Academia de Cine a los Óscar. Portan banderas rojigualdas y pancartas con las caras tachadas de Puigdemont y Junqueras. Sin darse cuenta que los sentimientos que narran la película son independientes, nunca mejor dicho, del idioma en que se expresen.

En el silencio de la sala, a la espera del inicio de la película, ojeo la prensa del día. "Los diputados del Partido Popular y Ciudadanos desataban, en la tarde de ayer, su júbilo al aprobar la celebración del referéndum para la separación de Catalunya del Estado", leía en portada. Y, más abajo se añadía, "El Govern salió rápidamente a manifestar su desacuerdo y ha pedido un dictamen al Tribunal Constitucional para quedarse en el Estado". En páginas interiores había imágenes de una concentración, a las puertas del Congreso bajo el lema "Spain is not Catalonia". Y la constante lluvia de Twitter golpea la pantalla con un tweet de Arnaldo Otegui con una foto de su gato con el hashtag #IloveCat. Justo encima un trabajador de TVE filtra las imágenes del nuevo mapa del tiempo, que obviaba la predicción meteorológica para el territorio catalán. Una fila más atrás, una pareja con un sureño acento andaluz hablan del ayuntamiento de Sevilla que va a aprobar una partida extraordinaria para la retirada de las partes dedicadas a Catalunya de la Plaza de España. Las luces se apagan y volvemos a 1993 durante 97 minutos.

Y así un hombre cualquiera imagina una viñeta de Mortadelo y Filemón cambiando la realidad para buscar la coherencia a través de un invento del profesor Bacterio.

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