viernes, 3 de enero de 2025

Lo desproporcional de los propósitos

Un hombre cualquiera intenta deshacerse de los despropósitos contra los que se debe construir la vida.

La miope perspectiva del terraplanista. La torpe conversación del cuñado. La rabia envidiosa del egoísta. La contaminada opinión del negacionista. La embarrada ignorancia del influenciable. El ansioso nerviosismo del alarmista. La oscuridad sórdida del negativo. La incapacidad manifiesta del inútil. El cautivo miedoso ante la libertad. El inmerecido progreso del trepa. La triste insensibilidad del deshumanizado.

La crónica ceguera ante el visionario. La sinrazón del lunático. El fundido a negro del farero. Las segundas partes sin argumento. La irreflexión ante los puntos suspensivos. El cárnico deseo del vegetariano y el reverdecer incongruente del carnívoro. El imposible orden del anarquista. El artificial comportamiento del falso. El agónico érase una vez y el interminable final con secuelas.

Y así un hombre cualquiera se propone desprenderse de los despropósitos que se propagan desproporcionadamente.

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