domingo, 12 de octubre de 2025

Lo latido de los viajes

Un hombre cualquiera abre el álbum para que despeguen globos, bolboretas y aviones para alcanzar lo emotivo del calendario en octubre.

Algunas vueltas al mundo no solo duran 80 días, algunas vueltas al mundo solo necesitan de otra admirada mirada para viajar sin moverse, frente a frente. Sus pupilas reflejan lo luminoso de las bombillas, lo explosivo de los artificiales y lo fugaz de los deseos. Y el paisaje se alfombra con las otoñales hojas de vividas postales, que se extienden hacia los nuevos horizontes para visitar. Allí donde reseñar destinos y describir experiencias en el cuaderno de bitácoras. Justo al atardecer, cuándo los vuelos de los pájaros rojos arrebolan los cielos y los aviones de papel desean alcanzar Bagdad.  

Superando el vértigo, que te enseñan las horas de vuelo, la paleta del otoño despliega sus pinceladas con el ingrávido y noble vuelo del helio sobre los mapas. Paralelo al vuelo del heroico Starman que se convierte en invencible entre altos cirros y estratos. O, allí abajo, pilotando un “acolorado” 600 con una incansable brújula por vivir en felicidad perpetua. La única que atesoran los abrazos imprevistos sin reloj, los labios perfilados en carmesí y los sueños compartidos en pijama.

Y así un hombre cualquiera toma tierra, como cada 12 de octubre, para revolucionar los latidos de la felicidad.

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