viernes, 14 de febrero de 2025

Lo anhelado de los viernes

Un hombre cualquiera descubre que ha llegado a la tarde del viernes.

La tarde del viernes es un viaje a casa para disfrutar en familia. La tarde del viernes es una conversación con álbumes de fotos, anécdotas y palomitas. La tarde del viernes es la libertad de todo un fin de semana por delante sin prisas. La tarde del viernes es un plan improvisado que se convierte en inolvidable. La tarde del viernes es una casa recién estrenada con vistas al futuro. La tarde del viernes es canturrear una canción y acabar bailando en plena calle. 

La tarde del viernes es un amanecer sin despertador para retozar sin urgencias ni prisas. La tarde del viernes es abrazarse sin fecha de caducidad. La tarde del viernes es ese momento mientras los turistas se van y disfrutas de vuestro presente. La tarde del viernes es un paseo en bicicleta al aterdecer. La tarde del viernes es, sin duda, recaudar recuerdos por el interés de vivir extraordinarios momentos en la pacifica cotidianidad, junto a la soñadora en pijama.

Y así un hombre cualquiera espera ansioso la celebración del 14 de febrero, como si fuera la tarde del viernes

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