viernes, 25 de abril de 2025

Lo inmóvil de lo retratado

Un hombre cualquiera encuentra una fotografía por casualidad en medio del aburrimiento de navegar sobre el smartphone en el sofá.

La incesante inmediatez del mundo, a veces, te deja una pausa inesperada, un respiro tranquilo y un instante mientras los turistas se van. Quizás el tranvía acaba de partir o la casual orfandad de los pasos deja desierta la acera. Ahí construida sobre huellas invisibles, esa parcela de acera brota en una floristería. Unos llamativos cubos rojos. Un aroma a verde recién cortado. Y un toldo azul del Atlántico omnipresente. Los colores primarios se mezclan y agregan en el arcoiris del delantal que uniforma a Paulo con pacíficos galones.

Arriba. Un amarillento letrero grita en silencio: ‘Municiones abril’. Abajo. Un pelotón de rosas, claveles y margaritas apuntan sin piedad a las quince letras indefensas. ¡Alto! Los sinuosos pétalos estallaban en amarillos, blancos, corales y encarnados; colores amarrados a unos tallos disparados desde unos encañonados jarrones negros. ¡Fuego! Lo inmóvil de lo retratado se imprime en la memoria para no olvidar el 25 de abril.

Y así un hombre cualquiera carga la imagen para disparar al olvido.

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