domingo, 4 de mayo de 2025

Lo abrazado de lo materno

Un hijo cualquiera recuerda que su primera palabra fue, indudablemente, mamá.

Cada madre esboza y dibuja la maternidad con el sentido que piensa en su corazón y con el pensamiento que siente en su cerebro. Hay madres que descifran los ilegibles mensajes de las recetas para sanar y curar ante las adversidades. Hay madres que aprenden y enseñan cada día para conectarse a mundos cercanos y desconocidos. Hay madres que son espejo al reflejarse y son reflejo empático al mirarse. Hay madres que colorean horizontes azules, brindis dorados y estrellas rojas. Hay madres que se resguardan de tormentas a la espera del colorido arco da vella. Hay madres que ajustan artículos en femenino plural. Hay madres que acentúan la igualdad para crear a los hombres del futuro. Hay madres que ganan carreras deportivas, profesionales y vitales. Hay madres que se cuidan para no descuidar de los suyos. Hay madres que te gestionan el Euríbor, te administran la cesta de la compra y te calculan el valor de las caricias. Hay madres que sienten por Serrano, que versan por Sabina y que alegran por Carrá. Hay madres de hermanas que viven en casas distintas. Hay madres que inestimablemente engalanan sus álbumes de recuerdos. Hay madres…

Todas estos consejos de la maternidad se heredan de los abrazos de las madres que nos parieron. Las que convierten los mandiles en acogedor hogar y heroica defensa. Las que vacían el tintero con el colorido vuelo carmesí de las bolboretas. Las que recetan apetitosos horneados para alimentar el hambre y el alma. Las que imaginaba disfraces para hacer los cuentos realidad. Las que amasan el pan nuestro de cada vida. Las que inmortalizan lo vivido. Las que sueñan en pijama para despertarse en un sueño. Y que acaban acolchando lo materno que se atesora en los abrazos.

Y así un hijo cualquiera recuerda que no solo el primer domingo de mayo es el día de la madre.

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