Un hombre cualquiera se encuentra con humanas extraordinarias y mujeres inconfundibles entre las almenadas patrias chicas y las asfaltadas urbes del exilio.
El coraje implica esfuerzo, sabiduría y genio, porque sólo quién valora lo que hace, quién reflexiona lo que conoce y quién pelea lo que quiere es merecedora de abanderar el arrojo de sus empresas. Esta afirmación se blande con el vientecillo que impulsa la bandolera de los olivares. Su despistada percepción en los detalles se equilibra con el preceptivo detallismo de su profesionalidad. Sus alocadas anécdotas inverosímiles se equilibran con la certidumbre de su verosímil captura de recuerdos. Su privilegiada memoria concreta se equilibra con sus ambiguos conceptos inventados. Sin duda, ella es una primavera ajena a los partes meteorológicos, porque sólo ella conoce su fuerza natural capaz de activar la vida que le rodea.
Y lo hace con un sureño sol que va llenando cada hueco de las curvaturas de los haldares, cada reverso y anverso de las lanceoladas hojas y el plegado relieve centenario de los troncos de los olivos. Y lo hace con un sureño sol que ilumina con las tonalidades de su acento, que proyecta anécdotas turquesas de las albercas del huerto y que refleja sonrisas contagiosas sólo con mirarse. Y lo hace con un sureño sol que aceituna el fruto, consigue el punto exacto del envero y madura la oscura morada entre los cerros. Allí, en la inmensidad del olivar le laurean con la corona olímpica, símbolo de paz y pureza. Bajo el azulado firmamento, su maritima mirada atisba los futuros que esconde el horizonte. Y al galope atrapa las metas soñadas con el ejemplar grito de pedir tierra y libertad.
Y así un hombre cualquiera se echa al monte siguiendo las huellas hacia el horizonte de la bandolera de los olivares.
¿Recuerda más extraordinarias inconfundibles?
Capítulo II: Mecenas del Quijote
Capítulo III: Forzuda equilibrista
Capítulo IV: Alumbrante de historias
Capítulo V: Soñadora en pijama
Capítulo VI: Aventurera de las siestas
Capítulo VII: Irónica politóloga
Capítulo VIII: Conversadora berciana
Capítulo IX: Sonriente comunicóloga
Capítulo X: Teniente con rizzo
Capítulo XI: mademoiselle del vestido burdeos.
Capítulo XII: Embajadora de la city
Capítulo XIII: Narradora de vivencias
Capítulo XIV: Guerrera de los Ancares
Capitulo XV: Venerable camarada
Capítulo XVI: Intérprete del Cueto
Capitulo XVII: Fotógrafa de canciones
Capitulo XVIII: Ebanista de Celedón
Capitulo XIX: Reportera acuática
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