Un hombre cualquiera se encuentra con humanas extraordinarias y mujeres inconfundibles entre la ribera del Manzanares y el skyline sobre osos y madroños.
Romper con los prototipos de género y arreglar las mentes para abrirlas a la diversidad y a la igualdad. Esta afirmación se modela, día a día, por la ebanista de Celedón. Ella inmortaliza horizontes desde el visor de sus cámaras. Ella aromatiza hogares desde la encimera de sus recetas. Ella educa futuros desde el vuelo de sus alfombras. Ella improvisa escenarios desde la imaginación de sus proyectos. Y ella siempre se conjuga en feminista plural para construir, reformar y solucionar en positivo.
Sus días amanecen al pintar sus ideas con un soleado peinado frente al espejo del camerino. Accede a su marca sobre las tablas, se coloca la nariz colorada y el telón se abre ante ella… Su fanática espectadora le aplaude entusiasmada y la obra se va improvisando con las peticiones a la carta. El escenario se convierte en una peluquería con trenzas, una cantina con desayuno o una zapatería con botas. Después la troupe sigue su actuación por aceras adoquinadas y pasos de cebra. Y el primer acto se termina al son de una ecléctica mezcla de canciones a altavoz en grito. Acto seguido, exterior, día. El plano subjetivo se colorea con el visor del casco. A lomos de una yegua motorizada surca las cumbres y valles de la sierra, los polvorientos caminos de virutas y serrín y los veteados paisajes por pulir le inmortalizan antes de volver a la gran ciudad. El horizonte se atardece con un cóctel de verano de tintos y tostadas semillas de cola antes de alcanzar el tercer acto. El acolchado y blanquecino giste le abraza entre el calor del hogar, antes de que lea alguna historia para espantar pesadillas y monstruos bajo la cama. Un silencioso aplauso cierra el telón hasta la siguiente función.
Y así un hombre cualquiera repuebla bosques por tallar nuevas tramoyas, bastidores y bambalinas por la ebanista de Celedón.
¿Recuerda más extraordinarias inconfundibles?
Capítulo II: Mecenas del Quijote
Capítulo III: Forzuda equilibrista
Capítulo IV: Alumbrante de historias
Capítulo V: Soñadora en pijama
Capítulo VI: Aventurera de las siestas
Capítulo VII: Irónica politóloga
Capítulo VIII: Conversadora berciana
Capítulo IX: Sonriente comunicóloga
Capítulo X: Teniente con rizzo
Capítulo XI: mademoiselle del vestido burdeos.
Capítulo XII: Embajadora de la city
Capítulo XIII: Narradora de vivencias
Capítulo XIV: Guerrera de los Ancares
Capitulo XV: Venerable camarada
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